Para saber qué potencia necesitas, suma los vatios de los aparatos que usas a la vez en el peor momento del día (por ejemplo, horno, vitrocerámica y lavadora mientras está encendida la nevera) y añade un pequeño margen. Si esa cifra queda claramente por debajo de lo que tienes contratado, puedes pedir a tu comercializadora que baje la potencia: con un contador digital el cambio se hace a distancia, cuesta un pago regulado pequeño y se nota en todas las facturas, porque el término de potencia se paga cada día aunque no consumas.
Por qué la potencia contratada pesa tanto en la factura
La factura de la luz tiene una parte fija, el término de potencia, que se calcula multiplicando los kW contratados por los días del periodo y por el precio de cada kW y día. En la tarifa de acceso 2.0TD (hogares de hasta 15 kW) hay dos potencias: P1 para las horas punta y llano y P2 para el valle. Si quieres repasar cómo aparece en la factura, lo explicamos en la guía para leer la factura de la luz.
Sobre esa parte fija se aplican después el Impuesto Especial sobre la Electricidad (5,11269632 % desde el 1 de junio de 2026) y el IVA del 21 %. Por eso cada kW que sobra se paga varias veces: por días, por meses y con impuestos encima. El Real Decreto-ley 25/2026 permite rebajas temporales de estos impuestos en noviembre y diciembre de 2026 según el IPC eléctrico, así que conviene revisar el tipo aplicado en cada factura.
Cómo calcular la potencia que necesitas
La potencia no depende de cuánto consumes al mes, sino de cuántos aparatos funcionan a la vez. Un hogar que gasta poco puede necesitar bastante potencia si suele encender el horno y la placa al mismo tiempo.
Sigue estos pasos:
- Haz una lista de los aparatos de mayor potencia: horno, placa, lavadora, lavavajillas, secadora, termo eléctrico, aire acondicionado, calefactores y, si lo tienes, el punto de recarga del coche.
- Piensa en el momento del día en que coinciden más (normalmente la hora de comer o de cenar).
- Suma la potencia de esos aparatos y añade el consumo de fondo (nevera, iluminación, televisión, router).
- Deja un margen de seguridad de un 10 a un 15 %.
Puedes consultar potencias típicas y simular combinaciones con la herramienta de consumo de electrodomésticos.
| Aparato | Potencia orientativa |
|---|---|
| Horno eléctrico | 2.000 – 2.500 W |
| Placa de inducción (varios fuegos) | 2.000 – 3.500 W |
| Lavadora (calentando agua) | 2.000 W |
| Lavavajillas (calentando agua) | 1.800 – 2.200 W |
| Termo eléctrico | 1.500 – 2.000 W |
| Aire acondicionado (split) | 800 – 1.500 W |
| Microondas | 800 – 1.200 W |
| Nevera, luces, televisión y router | 300 – 500 W |
La potencia real de cada aparato figura en su etiqueta o en el manual.
Usa tus datos reales: la potencia máxima demandada
Si tienes contador digital, la forma más fiable de decidir es mirar la potencia máxima que has demandado en los últimos meses. Algunas comercializadoras la muestran en la factura o en su área de clientes, y también puedes consultar las curvas de consumo que facilita tu distribuidora. Si tus picos nunca pasan de 3 kW y tienes 5,75 kW contratados, tienes margen para bajar.
Qué pasa si te quedas corto: el limitador del contador
Antes, el límite lo marcaba un interruptor de control de potencia (ICP) instalado en el cuadro. Hoy casi todos los hogares tienen contador digital telegestionado, que hace esa función: si la demanda supera la potencia contratada durante unos segundos, corta el suministro. Para recuperarlo, apaga algún aparato y rearma el interruptor del propio contador (o espera a que se rearme solo, según el modelo).
Que salte de vez en cuando es la señal de que vas justo. Si salta a menudo, la potencia es demasiado baja o conviene repartir mejor el uso de los aparatos, por ejemplo, poner la lavadora cuando no esté el horno encendido.
Potencias normalizadas y potencias “libres”
Durante años solo se podían contratar potencias normalizadas (3,45 kW, 4,6 kW, 5,75 kW…), ligadas al calibre de los antiguos ICP. Con los contadores digitales, las comercializadoras ofrecen contratar potencias en tramos de 0,1 kW, de modo que puedes ajustar mejor (por ejemplo, 3,8 kW). Aun así, la instalación interior de tu vivienda y el boletín eléctrico marcan un máximo, y algunas compañías siguen proponiendo los valores normalizados: pregunta qué valores admite tu caso antes de pedir el cambio.
Cómo pedir el cambio de potencia y cuánto cuesta
El cambio se pide a la comercializadora (por teléfono, web o app), que lo traslada a la distribuidora. Con contador digital no hace falta visita técnica y el plazo habitual es de unos días.
| Aspecto | Bajar potencia | Subir potencia |
|---|---|---|
| Dónde se pide | Comercializadora | Comercializadora |
| Visita técnica | No, con contador digital | Normalmente no, salvo que haya que revisar la instalación |
| Coste regulado | Derechos de enganche (pago fijo pequeño) | Enganche más derechos de acceso y de extensión por cada kW que subas, salvo excepciones |
| Boletín eléctrico | No suele pedirse | Puede pedirse si superas el máximo de la instalación |
Los importes de estos derechos están regulados por el Real Decreto 1048/2013 y son los mismos en cualquier comercializadora; tu compañía debe indicarte la cantidad exacta antes de tramitar. Fíjate en la asimetría: bajar es barato, pero volver a subir cuesta bastante más, porque se pagan los derechos por cada kW añadido. Por eso es mejor bajar por pasos que pasarse de golpe.
¿Cuántas veces se puede cambiar?
La normativa del sector (Real Decreto 1955/2000) prevé que los cambios voluntarios de potencia puedan hacerse al menos una vez cada 12 meses, salvo que cambie la estructura de tarifas. En la práctica, muchas comercializadoras aceptan más cambios, pero no tienes garantizado un segundo cambio antes del año, y ninguno es gratuito. Pruébalo con margen: si bajas demasiado y salta el limitador, podrías tener que esperar o pagar la subida.
Caso práctico: cuánto ahorras por bajar 1,15 kW
Tomamos cifras ilustrativas, no precios reales actuales. Una vivienda tiene 5,75 kW en P1 y P2 y comprueba que su pico real ronda los 4 kW, así que baja a 4,6 kW en ambos periodos. Usamos un precio de potencia de ejemplo de 0,10 € por kW y día (sumando P1 y P2 para simplificar) y, para la energía, un precio de ejemplo de 0,15 €/kWh, que no cambia con la potencia.
| Concepto | Antes (5,75 kW) | Después (4,6 kW) |
|---|---|---|
| Potencia anual (kW × 365 × 0,10 €) | 209,88 € | 167,90 € |
| Ahorro antes de impuestos | 41,98 € | |
| Impuesto eléctrico (5,11269632 %) | 2,15 € | |
| IVA (21 %) sobre lo anterior | 9,27 € | |
| Ahorro anual aproximado | 53,40 € |
El consumo de 2.500 kWh al año costaría lo mismo en los dos casos (375 € de energía a 0,15 €/kWh), porque la potencia no cambia el precio del kWh. El ahorro viene solo de la parte fija: unos 46 € al año por cada kW bajado con estos precios de ejemplo. Con el pago del cambio, se recupera en pocos meses. Repite la cuenta con tus precios reales en la calculadora de la factura de la luz.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta potencia necesita un piso normal?
Depende de los aparatos que coinciden, no de los metros. Muchos pisos sin calefacción eléctrica funcionan bien entre 3,45 y 4,6 kW; con inducción, aire acondicionado o termo eléctrico puede hacer falta más. Lo más fiable es revisar tu potencia máxima demandada.
¿Bajar la potencia reduce el precio del kWh?
No. La potencia solo afecta al término fijo. El precio del kWh depende de tu tarifa. Para reducir el término de energía tienes que consumir menos o en horas más baratas.
¿Qué hago si después de bajar la potencia salta a menudo?
Primero, prueba a escalonar el uso de los aparatos más potentes. Si sigue saltando, pide subirla a tu comercializadora, teniendo en cuenta que subir tiene un coste por kW y que el cambio puede estar limitado si no ha pasado un año.
¿Necesito un electricista para bajar la potencia?
No, si tienes contador digital: la distribuidora lo ajusta a distancia. Solo puede hacer falta un instalador cuando quieres subir por encima del máximo que admite tu instalación.